¿Qué hay de mí en esto que le pasa a mi hijo?.

¿Qué puedo hacer para ayudarlo a atravesar por ejemplo un berrinche?
¿Qué pasó 5 minutos antes de que enoje tanto y no pueda parar de llorar?
¿Dónde estábamos, qué estábamos haciendo… qué hora era? Había comindo? No durmió la siesta tal vez? Se le alteró alguna rutina que esperaba?.
Como ven… mas preguntas que respuesta. Así es la crianza!!

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Reflexiones

Los padres ansiamos la independencia de los niños y ellos buscan la suya a su manera, con sus propios recursos, sin saber cómo ni qué es exactamente; sólo la viven y van hacia ella, y nosotros tenemos que ayudarlos a experimentarla en cada acto de sus vidas, pero minimizando los riesgos, cuidándolos. Si se la imponemos, no la tomarán como opción y se resistirán a crecer. (Extracto de mi libro “Criando hijos, creando personas”)

Día del niño

¿Cómo querés pasar el día del niño?
¿Qué sentís ganas de hacer? ¿Y que creés, debés hacer para sentirte bien y hacer sentir bien a tus chicos?
Mezcla de placer y obligación, las fechas nos imponen a veces festejos y la compra de regalos.
Pero qué podemos hacer con esto. Rebelarnos o buscar la manera de encontrar dentro nuestro, desde el lugar de adultos que somos, algo de aquel niño o niña que fuimos, y vivir este día como una oportunidad de reencuentro con “él o ella”, y con nuestros niños.(hijos, sobrinos, nietos…).
Ellos esperan la sorpresa, lo que pidieron y algo más, y nosotros trataremos de dárselo cuando sea posible. Quizás algunos chicos busquen en el regalo el representante de “la atención y amor de sus padres” y quizás algunos papás, dudosos, con algunas dificultades en vincularse con ellos, pongan en el regalo “la fuerza de un abrazo aun no producido”.
Pero el plus, la ganancia para ambos, será la posibilidad de armar un programa, en principio, simplemente para estar juntos, para compartir un tiempo y un espacio de encuentro, de miradas, de cuentos o de canciones de golosinas y mimos.
Y ver qué nos pasa. No imponernos divertirnos sino poder entregarnos a jugar el juego y pasar un día diferente, único e irrepetible para ambos.
Sin exigencias, sin miedo, sin excusas, simplemente entregarnos generosamente a esta ilusión y magia que cada niño posee naturalmente. Contagiémosnos aunque sea por un ratito, de ese atrevimiento. Aprendamos de ellos. Feliz día del niño!!!